Teckel testarudo: por qué no te hace caso y cómo cambiarlo
Las cinco razones reales por las que un teckel no hace caso, cómo pasar de obedecer en casa a obedecer en la calle y lo que lo vuelve más testarudo sin querer.
Las cinco razones reales por las que un teckel no hace caso, cómo pasar de obedecer en casa a obedecer en la calle y lo que lo vuelve más testarudo sin querer.
Le das un hueso y no se lo come. Lo sube al sofá, lo tapa con tierra imaginaria y se marcha. Lo que pasa después ya lo sabes si convives con uno.
Misma talla, mismo pelo, mismo color. La diferencia es que a una la llaman «la buena» en el parque, y no es la mía.
Sola, se lo piensa. Con un bóxer, un boyero de Berna y un cruce que pesa el triple a su lado, camina por la playa como si fuera la dueña.
Un vendedor ambulante despliega un pareo delante de la prima pequeña. Un segundo después, ese señor tiene un problema con patas cortas.
Paseo con amigas, la fila se estira y, de pronto, un llanto agudo en mitad del camino. No era dolor. Era recuento.