El hueso que tu teckel esconde en el sofá y nunca vuelve a buscar
Le das un hueso y no se lo come. Lo sube al sofá, lo tapa con tierra imaginaria y se marcha. Lo que pasa después ya lo sabes si convives con uno.
Le das un hueso y no se lo come. Lo sube al sofá, lo tapa con tierra imaginaria y se marcha. Lo que pasa después ya lo sabes si convives con uno.
Cada premio sale de su ración y de su espalda. Cuántas chuches le caben al día, qué hay en tu nevera que le sirve y qué no debe probar nunca.