Hay un momento que muchas personas con teckel recuerdan con precisión: el perro que ayer bajaba del sofá de un salto hoy se queda quieto, encorvado, y suelta un quejido cuando intentas cogerlo.
A veces es una contractura. A veces es el disco. La diferencia entre las dos cosas no se adivina desde casa, pero sí se puede aprender a reconocer cuándo hay que salir corriendo.
Los problemas de espalda en el teckel vienen con el diseño de la raza. Esta página resume qué pasa, cómo se ve y qué puedes hacer tú. El detalle médico completo está en la guía sobre IVDD en el teckel.
Hernia discal en el teckel: discos que envejecen antes de tiempo
El teckel es una raza condrodistrófica. Sus discos intervertebrales, que deberían funcionar como amortiguadores, pierden agua y se calcifican pronto, a veces antes de los dos años.
Un estudio finlandés que hizo resonancias a teckels jóvenes sin síntomas encontró que solo el 2 % de sus discos estaban del todo sanos, y que las calcificaciones visibles en una radiografía corrían en paralelo al desgaste real.
Con radiografías y un test genético (FGF4) se pueden elegir mejor los reproductores, así que merece la pena preguntarlo a cualquier criador (Reunanen et al., 2023).
Un disco calcificado amortigua peor: puede romperse y presionar la médula durante un gesto cotidiano, sin que haya un golpe fuerte detrás.
El estudio DachsLife (Packer et al., 2016) encontró antecedentes de hernia discal en casi uno de cada cuatro teckels estándar de pelo corto y en un 7 % de los estándar de pelo duro; en el miniatura de pelo duro, casi un 18 %.
Señales que se ven en casa, de menos a más
Al principio puede ser sutil: no quiere subir al sofá, tiembla sin frío, camina con la espalda arqueada o la cabeza baja, llora al cogerlo por debajo del pecho. Después pueden aparecer las patas traseras torpes, que se cruzan o arrastran los nudillos. En el peor escenario, no puede mover las patas traseras o no controla la orina.
Cualquiera de estas cosas es motivo de consulta, y desde que las patas traseras se vuelven torpes, ya es urgencia.
| Lo que ves | Qué hacer |
|---|---|
| No quiere subir al sofá, tiembla sin frío, espalda arqueada, llora al cogerlo, pero camina bien | Cita en el día y reposo estricto hasta entonces |
| Patas traseras torpes, que se cruzan o arrastran los nudillos | Urgencia ahora, no mañana |
| No puede mover las patas traseras o no controla la orina | Urgencia ahora, no mañana |
Si aparecen problemas de espalda, las horas cuentan
Aviso
Si tu teckel tiene dolor de espalda pero camina bien, pide cita en el día y mantenlo en reposo estricto hasta entonces: nada de sofá, nada de escaleras, en brazos con la espalda recta. Si camina mal, arrastra las patas o no puede levantarse, es urgencia ahora mismo, no mañana por la mañana. Con un daño grave, llegar pronto da más opciones: se valora a tiempo y se puede operar antes de que empeore. Y no le des antiinflamatorios de tu botiquín: el ibuprofeno es tóxico para los perros.
Peso, músculo y menos impactos
No hay forma de cambiar la genética, pero sí de quitarle carga a la columna. Lo primero, el peso: cada kilo extra es un kilo que soporta una espalda que ya va justa, y por eso mantener al teckel en su peso ideal es lo que más depende de ti.
Lo segundo, el músculo: en el mismo estudio DachsLife, los teckels con más de una hora de ejercicio diario tenían menos riesgo que los que hacían menos de media hora.
Lo tercero, los gestos repetidos: una rampa para el sofá o la cama y cogerlo bien en brazos (una mano bajo el pecho y otra bajo el trasero) evitan miles de pequeños impactos al año. Es prudencia, no una protección demostrada: ningún estudio lo ha medido todavía.
Una rampa de pendiente suave y una cama donde pueda enroscarse sin acabar torcido: la guía de rampas y escalones cuenta qué mirar en las dos.
Sobre saltos y escaleras, la ciencia es bastante menos alarmista que los foros. En DachsLife, los teckels a los que no se dejaba subir y bajar del sofá aparecían, en el análisis inicial, con más riesgo (probablemente porque a muchos se les prohibió después de un primer episodio).
Y un estudio estadounidense con 43.517 perros encontró menos enfermedad discal en los que subían escaleras con regularidad en casa y en los que pasaban más tiempo activos (Wee y Nin, 2025). Ninguno de los dos demuestra causa y efecto, y no dicen nada de perros que ya han tenido una lesión.
Mi lectura: el problema no es moverse, sino los impactos bruscos de un perro con kilos de más y poco músculo. Rampa para los saltos grandes, sí. Vida entre algodones, no. Las ideas para moverlo sin riesgos están en el ejercicio del teckel.
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Quiero la guíaNo soy veterinaria. Soy alguien que vive con una teckel y ha leído sobre espaldas más de lo que le gustaría admitir. Si tu perro arrastra las patas, no se levanta o grita al moverse, deja de leer y llama a urgencias veterinarias ahora: en la espalda, esperar a ver si mejora es la peor decisión posible.
Fuentes consultadas
Packer, R. M. A., Seath, I. J., O’Neill, D. G., De Decker, S. y Volk, H. A. (2016). «DachsLife 2015: an investigation of lifestyle associations with the risk of intervertebral disc disease in Dachshunds». Canine Genetics and Epidemiology, 3:8. doi:10.1186/s40575-016-0039-8
Wee, C. y Nin, D. Z. (2025). «Demographic and lifestyle characteristics impact lifetime prevalence of owner-reported intervertebral disc disease: 43,517 companion dogs in the United States». Journal of the American Veterinary Medical Association. doi:10.2460/javma.24.08.0553
Reunanen, V. L. J., Jokinen, T. S., Hytönen, M. K., Junnila, J. J. T. y Lappalainen, A. K. (2023). «Evaluation of intervertebral disc degeneration in young adult asymptomatic Dachshunds with magnetic resonance imaging and radiography». Acta Veterinaria Scandinavica, 65:42. doi:10.1186/s13028-023-00702-0
Olby, N. J., Moore, S. A., Brisson, B., Fenn, J., Flegel, T., Kortz, G., Lewis, M. y Tipold, A. (2022). «ACVIM consensus statement on diagnosis and management of acute canine thoracolumbar intervertebral disc extrusion». Journal of Veterinary Internal Medicine, 36(5), 1570-1596. doi:10.1111/jvim.16480
