Hacia el tercer día de la primera semana con un teckel, casi todo el mundo tiene el mismo pensamiento a las cuatro de la mañana: ¿y si me he equivocado? El cachorro de teckel ha llorado, ha hecho pis en la alfombra buena, se ha comido un cable y te ha mirado con una cara que no sabes si es amor o planificación.
Es normal, y se pasa. Lo que hagas esos siete días, en cambio, se queda bastante más tiempo del que parece, porque es cuando el perro decide cómo funciona tu casa.
Lo que necesitas comprar y cómo afrontar el primer día y la primera noche ya está en la lista del primer día. Esta guía empieza un poco antes y termina el séptimo día, con lo que conviene hacer en cada tramo y lo que es normal que pase.
Antes de que llegue, decide tres cosas en casa
Dónde va a dormir, si va a subir al sofá y a la cama, y quién hace qué.
Parecen detalles, pero un perro reorganiza la vida familiar entera, y conviene repartir antes quién lo pasea, quién lo lleva al veterinario y quién recoge lo que hay que recoger. Si estas decisiones se toman sobre la marcha, las toma el teckel, que tiene las ideas muy claras.
Pide cita con tu veterinario para los dos primeros días. Lo recomendable es una revisión en las primeras 48 horas, y muchos contratos de compraventa la exigen para que valgan sus garantías. Pregunta también al criador o a la protectora qué come, cuánto y a qué horas, y pídele una mantita que huela a la madre o a la camada.
Si todavía te falta equipo, en Equipo están las guías de arneses, camas y transportines pensadas para la espalda del teckel, con lo que usamos en casa y lo que no nos convenció.
Día 1: el viaje, la llegada y una casa entera por oler
Pide al criador que no le dé de comer en las dos horas anteriores al viaje. Doy fe de por qué: Trufa comió justo antes de subir al coche de mi prima y, después de unas cuantas curvas, nos lo devolvió en la tapicería.
Si puedes, ve con alguien más, con el cachorro en un transportín o en brazos de quien no conduce, y una toalla vieja. El trayecto entero, con paradas y mareos, está en viajar en coche con tu teckel.
Al llegar, lo primero es llevarlo a la zona donde quieres que haga sus necesidades y felicitarlo si acierta. Después, deja que explore a su ritmo y aplaza las visitas: los vecinos, los primos y el compañero de trabajo que quiere conocerlo pueden esperar una semana. El cachorro está procesando más olores en una hora que tú en un mes.
La primera noche, y por qué la segunda importa más
La primera noche llora casi siempre, y no lo hace por manipular: lo han separado de su madre y sus hermanos y todo huele a desconocido.
Una práctica habitual entre criadores es poner el transportín junto a tu cama las dos o tres primeras noches para que te oiga respirar, y moverlo después a su sitio definitivo si ese no va a ser tu dormitorio. Lo que hagas con el llanto lo explica con detalle la guía del primer día.
La primera noche, Trufa durmió en un edredón en el suelo de mi habitación, porque no había nada más: la había ido a «conocer» y volví con ella sin haber comprado ni una cama. Me puso ojitos para subir a la mía y aguanté. Lo de aguantar duró poco. Hoy compartimos almohada y ya no recuerdo cómo era tenerla entera, así que tómate en serio lo de decidir antes dónde va a dormir: lo que permitas la segunda y la tercera noche es lo que pedirá durante quince años.
Un cachorro de dos meses no aguanta la noche entera sin orinar, así que la primera semana tocará salir de madrugada; conviene hacerlo desde el primer día para acelerar el aprendizaje, aunque algunos criadores no lo ven necesario. Sácalo sin fiesta, felicítalo si hace pis y vuelve a acostarlo.
Días 2 a 4: rutina antes que adiestramiento
La herramienta más útil de la primera semana es un horario aburrido. Comidas a la misma hora, salidas después de comer, de dormir y de jugar, y siestas en el mismo sitio.
Un teckel que sabe qué viene después deja de estar en alerta y empieza a relajarse; uno que vive en la improvisación vigila. No hace falta enseñarle órdenes todavía: su nombre, algún premio por venir y mucha calma bastan.
Estos días también empiezan las ausencias cortas. Sal de la habitación un minuto, luego dos, y ve alargando poco a poco; pasar las veinticuatro horas juntos tampoco es sano para el perro. Si la primera semana coincide con tus vacaciones, aprovecha para practicar quedarte fuera de su vista, no para no separarte nunca. Es la mejor prevención que existe de la ansiedad por separación.
La socialización empieza ya, aunque aún no tenga todas las vacunas, porque esta semana cae de lleno en la etapa en que un cachorro aprende qué es normal (lo explico en cachorro o adulto).
Pregunta a tu veterinario dónde puede pisar el suelo y dónde no; mientras tanto, puedes sacarlo en brazos a ver tráfico, gente y otros perros desde una distancia cómoda, y presentarle en casa ruidos como la aspiradora o el secador.
Días 5 a 7: el sofá, la forma de cogerlo y lo que come del suelo
Hacia el final de la semana el cachorro ya habrá elegido su sitio favorito, y en un teckel suele ser alto. Decide ya cómo va a subir y bajar del sofá y de la cama si se lo permites: hay opiniones y estudios para todos los gustos, y lo que sabemos sobre rampas está en rampas para teckel.
Lo que no admite debate es cómo se le coge. Una mano bajo el pecho y otra bajo el trasero, siempre, y que lo aprenda todo el que entre en casa, niños incluidos: nada de levantarlo por las patas delanteras con el cuerpo colgando.
También es la semana en que compruebas que se mete en la boca todo lo que encuentra. Empieza a trabajar el «déjalo» con premios, guarda cables y zapatos, y revisa lo que hay a su altura: medicinas en bolsos, bolsas de basura, plantas.
Trufa tiene un historial con objetos que no eran comida que prefiero contar en otro sitio, pero resumido: lo que está al alcance de un teckel, el teckel lo encuentra.
Si quieres que llegue a adulto en su peso, este es el momento de pesar la ración con báscula y no a ojo. Las caras de hambre empiezan pronto y funcionan desde el primer día; cuánto debería pesar un teckel explica por qué en esta raza cada gramo cuenta.
Normal, raro y urgente durante la primera semana
Es normal que duerma muchísimo y tenga ratos de locura total entre siesta y siesta; hay criadoras que dicen que los cachorros de teckel solo tienen dos velocidades, encendido y apagado. También es normal que haga pis dentro, que llore algunas noches, que coma menos el primer día y que se pegue a una sola persona.
No es normal, y merece llamar al veterinario ese mismo día:
- que vomite o tenga diarrea durante más de un día;
- que esté apagado y sin interés por la comida más de 24 horas;
- que tenga sangre en las heces;
- que cojee o se queje al cogerlo.
Los cachorros se deshidratan con rapidez, así que con un cachorro de dos o tres meses es mejor una consulta de más que una espera de menos.
Si el que llega es un adulto adoptado, la semana se parece pero el ritmo es otro. Como cuento en la guía de adopción, un perro que viene de un refugio puede tardar semanas, incluso meses, en mostrar su personalidad real, así que el perro tranquilo de los primeros días puede cambiar cuando se sienta en casa.
Ten paciencia con las rarezas y no saques conclusiones en siete días. Lo que conviene preguntar antes de adoptarlo está en adopción de un teckel.
Guía gratis: la espalda de tu teckel
La primera semana es el mejor momento para montar la casa pensando en su columna. Veinte páginas con lo que se puede hacer desde el primer día y cómo reconocer a tiempo una señal de dolor.
Al final de la primera semana no tendrás un perro educado, ni falta que hace. Tendrás un horario, una casa recogida a treinta centímetros del suelo y un teckel que ya ha decidido que este sitio es suyo. Con eso, el resto se construye.
Para las semanas siguientes:
– La lista del primer día, por si se te olvidó algo
– Desparasitación interna y externa: calendario y productos
– Socialización en las semanas que cuentan
– Antes de tener un teckel: por dónde empezar
Fuentes consultadas
Whitwam, L. (2021). The Dachshund Handbook: For Standard & Miniature Dachshunds. Recomendado por el Health Committee del Dachshund Breed Council (Reino Unido).
Dehasse, J. (2011). Le teckel. La Griffe, colección «Mon chien de compagnie».
Dachshund: A Smart Owner’s Guide. Kennel Club Books.
