Educación y adiestramiento del teckel

Dos teckels rojos de pelo corto atentos a un premio que ofrece una mano

El teckel aprende rápido; lo que hace es decidir cuándo lo demuestra. Puede sentarse a la primera en la cocina, delante del jamón, y no haber oído nunca esa palabra en el parque, delante de una paloma.

Esta sección va de convivir con ese criterio propio: entender por qué tu teckel hace lo que hace y qué funciona de verdad para cambiarlo. Sin castigos, sin collares raros y sin la promesa de un perro perfecto en siete días, porque ese perro no existe y menos con estas patas.

Si lo que te quita el sueño es…Empieza por
Que ladre al timbre, al vecino y a las bolsasPor qué tu teckel ladra tanto
Que llore o destroce cuando se queda soloAnsiedad por separación
Que no vuelva cuando lo llamasEnseñar la llamada
Que tire de la correa en cada paseoPasear sin tirar
Que el cachorro muerda manos y tobillosLa fase piraña
Que haga pis dentro de casaEnseñarle a salir
Que parezca ignorarte a propósitoEl carácter del teckel
Que tenga energía para tres perrosEjercicio y juegos de olfato

Antes de educar a tu teckel, entiende para qué lo diseñaron

El teckel se seleccionó para trabajar solo, bajo tierra, sin nadie que le diera órdenes. Tenía que decidir por su cuenta y no rendirse nunca. Esa herencia explica la independencia, el olfato que manda sobre el oído y la capacidad de ignorarte con una tranquilidad casi ofensiva, eso que en el parque llaman tener un teckel testarudo. Todo arranca en el carácter del teckel.

Con eso claro, los principios que funcionan con esta raza (qué premiar, cuánto dura una sesión, qué hacer cuando te ignora) están en cómo educar a un teckel.

Ladrar es parte del encargo original

Si tu teckel ladra, casi nunca es porque le pase algo concreto: el timbre, el vecino, una bolsa que se mueve y el silencio sospechoso le parecen igual de urgentes. Fue criado para avisar desde dentro de una madriguera, y ese volumen no se lo vas a quitar.

Lo que sí se puede es reducir los ladridos innecesarios, y la guía sobre por qué tu teckel ladra mucho explica cómo.

Quedarse solo, cuando el drama va en serio

Hay teckels que te esperan dormidos en el sofá y otros que pasan las horas llorando junto a la puerta. Lo segundo no es mala educación ni venganza: es ansiedad, y se trabaja con paciencia y en pasos muy pequeños. Lo tienes con detalle en la ansiedad por separación en el teckel. Y si lo que necesitas es una cifra para organizarte, está en cuánto tiempo puede estar solo un teckel.

La llamada, la orden que te ahorra un susto

Con un perro que nació para seguir un rastro, «ven» compite cada día con olores mucho más interesantes que tú. Se puede construir una llamada que funcione casi siempre; lo que no conviene es fiarse de ella cerca de una carretera.

Paso a paso, en cómo enseñar la llamada a un teckel. Y si lo tuyo es otro problema concreto, empieza por los problemas de conducta del teckel, que te ayuda a distinguir si es la edad, la raza o algo que necesita ayuda.

Premios que le importen, sesiones cortas y olfato

Con un teckel funciona el refuerzo positivo con premios que de verdad le importen, en sesiones cortas, con toda la familia aplicando las mismas reglas. Y funcionan los juegos de olfato, que le cansan la cabeza más que un paseo largo y aburrido.

Una alfombra olfativa o un juguete rellenable lo agotan sin cargarle la espalda. En juego y olfato para teckel está qué buscar en cada uno.

Nosotros nos comportamos como primates, con abrazos, palabras y más palabras, y ellos leen el mundo como cánidos, con el cuerpo. Por eso, cuando repites «calla» cada vez más alto, a un teckel le suena a que te has unido al coro.

Por dónde empezar: los principios para educar a un teckel, las cinco órdenes básicas y, si es cachorro, la socialización, que tiene fecha de caducidad.

Gritos, tirones y descargas: por qué empeoran las cosas

Los gritos y los tirones le enseñan a desconfiar de tu mano, y los collares eléctricos hacen daño de verdad: hay perros con quemaduras en el cuello por las descargas. Repetir la orden diez veces tampoco ayuda, porque el teckel aprende enseguida que la que cuenta es la décima.

Si después de semanas de trabajo hay agresividad, miedo intenso o ansiedad que no mejora, busca una educadora canina en positivo o un veterinario etólogo. Cuanto antes llegue esa ayuda, menos hábitos habrá que deshacer: lo tienes en cuándo pedir ayuda con tu teckel y, si ya hay dientes de por medio, en mi teckel gruñe o muerde.

Fuentes consultadas

McConnell, P. B. Al otro extremo de la correa.
Hernández, P. Un perro en el diván.