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Perro cojea: qué mirar en cada pata y cuándo ir al veterinario

Teckel de pelo duro color jabalí de pie de cuerpo entero sobre la acera

Va tan tranquilo por el pasillo y, de pronto, una pata deja de tocar el suelo durante un par de pasos. Luego la vuelve a apoyar como si nada, te mira, y tú te quedas sin saber si lo has visto de verdad. Cuando un perro cojea, antes que qué tiene importa cuánta prisa hay, y eso sí se puede decidir en casa en unos minutos.

Resumen

  • Si después de un cuarto de hora de reposo sigue sin apoyar la pata, veterinario el mismo día.
  • Pata que cuelga, hinchada y caliente, o patas traseras que se arrastran: urgencias ahora.
  • En casa, revisa de la uña al hombro con alguien que le sujete, y graba cómo anda.
  • En un teckel, una pata delantera levantada con dolor de cuello puede ser una hernia: llama hoy.

En el teckel y las demás razas de espalda larga, una cojera puede no tener nada que ver con la pata: tiene su propio apartado más abajo.

Perro cojea: las señales que no esperan a mañana

Hay cojeras que se miran con calma y otras que no. Los plazos de esta tabla salen de las guías de dos entidades veterinarias de referencia (PDSA; American Kennel Club). El de las 24-48 horas para la cojera leve es un criterio de prudencia mío, para no quedarse esperando de más.

Lo que ves Plazo
No apoya la pata, se queja mucho o hay una herida importante Ahora
La pata cuelga, tiene un ángulo raro o está hinchada y caliente Ahora
Arrastra las patas traseras, se tambalea, apoya el dorso de la pata o no controla el pis Ahora: puede ser la espalda
Levanta una pata delantera y además le duele el cuello o tiembla Hoy
Cojea después de una caída, un salto o un golpe Hoy
Cojera leve: apoya, come, está animado Reposo y observar; si en 24-48 horas no ha mejorado claramente, cita
Cojera que va y viene durante semanas Cita esta semana

Ante una cojera repentina, empieza por lo más sencillo: unos quince minutos tranquilo, sin dejarle correr. Si pasado ese rato sigue sin apoyar, no es para mirar mañana.

No apoyar la pata es, por sí solo, motivo para ir al veterinario el mismo día.

Qué mirar en casa en cinco minutos, de la uña al hombro

Antes de tocarle, una advertencia: un perro con dolor puede morder, también el tuyo y también a ti. Hazlo despacio, con alguien que lo sujete y le hable, y para si se queja.

Pata delantera de un perro vista por debajo con las almohadillas, las uñas y el espolón señalados con letras
Lo que se revisa en casa: uñas (A), almohadillas de los dedos (B), almohadilla central (C), espolón (D) y almohadilla del carpo (E). Foto: Amos T Fairchild / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0
  1. Empieza por abajo. Separa los dedos y mira las almohadillas y el espacio entre ellos: un corte, una piedra clavada, una uña rota o arrancada a medias.
  2. Busca espigas. Sobre todo de mayo a septiembre y si venís del campo. Si encuentras algo clavado hondo, no tires: que lo saque el veterinario.
  3. Mira las uñas. Las uñas largas también hacen cojear, porque cambian la forma de apoyar. Si hace tiempo que no se las cortas, la guía de cortar las uñas al teckel explica hasta dónde.
  4. Sube con la palma de la mano. Por toda la pata, y compara con la otra: calor, hinchazón, un punto que le duele al presionar suavemente. No le estires ni le dobles la pata para «ver si le duele»: sin saber cómo, puedes hacerle más daño.
  5. Graba un vídeo. Si puedes, de cómo anda en un pasillo; en consulta, muchos perros dejan de cojear por los nervios, y el vídeo enseña lo que el veterinario no va a ver.

Trufa ha tenido espigas clavadas entre los dedos que acabaron infectándose, y la señal fue siempre la misma: una cojera discreta, mucho lameteo en esa pata y la zona entre los dedos hinchada.

Espigas secas de cebada silvestre con sus aristas largas y puntiagudas
Espigas de cebada silvestre: las aristas se clavan entre los dedos y avanzan hacia dentro. Temporada fuerte, de mayo a septiembre. Foto: Matt Lavin from Bozeman, Montana, USA / Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0

Pata delantera o trasera: lo que suele haber detrás

Saber qué pata es ayuda al veterinario, y a ti te da una idea de por dónde van los tiros. Lo que suele aparecer, por zonas:

  • En cualquier pata, y a cualquier edad: heridas en la almohadilla, uñas rotas, espigas y golpes. Son las causas más frecuentes de una cojera repentina.
  • Pata trasera que «salta» a la pata coja unos pasos y vuelve a apoyar: es típico de la luxación de rótula, en la que la rótula se sale de su sitio y vuelve a entrar. Es más frecuente en razas pequeñas (O’Neill et al., 2016), y en el teckel afecta sobre todo a los miniatura.
  • Cachorro de entre cuatro y diez meses con rigidez y cojera de una pata delantera que empeora con el ejercicio: puede ser displasia de codo. En las traseras, la de cadera da cojera tras el ejercicio, dificultad al levantarse y un andar de conejo, con saltitos de las dos patas a la vez.
  • Patas traseras arqueadas hacia fuera desde cachorro: en el teckel existe una deformidad del corvejón, el pes varus, que es rara pero más frecuente en esta raza que en otras.
  • Perro mayor rígido al levantarse, que mejora cuando calienta y empeora con el frío o tras un paseo largo: es el patrón habitual de la artrosis.
Radiografía de la cadera y las patas traseras de un perro pequeño con las rótulas desplazadas hacia dentro
Radiografía de un perro pequeño con luxación de rótula en las dos patas traseras: la rótula se sale de su sitio y vuelve a entrar. Foto: Corak80 / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

Una cojera que no se va en semanas, con o sin un bulto visible, necesita radiografía aunque el perro esté animado: en perros adultos y mayores, entre las causas posibles también hay tumores de hueso, y cuanto antes se mira, más opciones hay.

Cuando la cojera viene de la espalda: el caso del teckel

En las razas de patas cortas y espalda larga, como el teckel, el basset o el bulldog francés, el disco intervertebral envejece antes, y una hernia puede dar señales que parecen de la pata.

La más engañosa afecta a las patas delanteras. Cuando una hernia del cuello pinza la raíz de un nervio, el perro puede quedarse de pie con una pata delantera levantada, sin apoyarla, como si se hubiera hecho daño en la mano.

47 de 47

En una serie de 47 perros con este cuadro y hernia cervical confirmada por resonancia, todos tenían dolor de cuello, y el teckel fue la raza más numerosa.Schachar et al., 2024

Si tu perro levanta una pata delantera y además no quiere bajar la cabeza al cuenco, tiembla, tiene el cuello rígido o grita al cogerlo, no es una pata: llama hoy.

En las traseras, la espalda rara vez da una cojera limpia de una sola pata. Lo que da es torpeza: patas que se cruzan, que resbalan, que apoyan el dorso en lugar de la almohadilla, o que se arrastran.

Eso ya es una urgencia, no una cojera para vigilar en casa, y está explicado con calma en la guía de hernia discal en el teckel. Las señales más sutiles, las que se confunden con manías, están en señales de dolor en el teckel.

Cojea pero no se queja: por qué no hay que esperar a que llore

Es de las búsquedas que más se repiten: «mi perro cojea pero no le duele». Casi siempre sí le duele. Los perros esconden el dolor bastante bien, y cojear ya es su forma de quejarse: quita peso de la pata que molesta.

Que no llore ni se lama no significa que no haya nada, sobre todo en un teckel, que puede seguir persiguiendo una pelota con una pata en mal estado.

Mientras esperas la cita, o durante las 24-48 horas de la cojera leve, reposo de verdad: paseos cortos y con correa solo para hacer sus cosas, nada de correr ni de juegos de lanzar, y en brazos para subir y bajar del sofá y de la cama.

No le des ibuprofeno, paracetamol ni ningún analgésico de casa. Los antiinflamatorios humanos pueden dañar el estómago y el riñón de un perro, y el paracetamol, el hígado y la sangre. Un solo ibuprofeno ya es motivo para llamar al veterinario de guardia, y con Trufa nos tocó hacerlo: lo cuento en cuándo llamar al veterinario. Si necesita algo para el dolor, se lo receta el veterinario.

Lo que sí puedes llevar a la consulta, y con eso la exploración va mucho más rápida:

  • qué pata es
  • desde cuándo
  • si empezó de golpe o poco a poco
  • si mejora con el reposo o empeora tras el ejercicio
  • el vídeo

No soy veterinaria: esto es lo que he aprendido conviviendo con Trufa y leyendo más de la cuenta. Si tu perro no apoya la pata, arrastra las traseras o levanta una delantera con dolor de cuello, no esperes a ver si se le pasa: llama a tu veterinario hoy. El diagnóstico lo hace quien puede explorarle.

Para tener a mano:
– Qué señales piden veterinario ahora, hoy o esta semana
– Lo que sí sirve en el botiquín de casa
– Toda la salud del teckel

Fuentes consultadas

PDSA (2019). «Limping and stiffness in dogs». Pet Health Hub. pdsa.org.uk
American Kennel Club (actualizado en 2026). «Why Is My Dog Limping?». akc.org
Schachar, J., Bocage, A., Nelson, N. C., Early, P. J., Mariani, C. L., Olby, N. J. y Muñana, K. R. (2024). «Clinical and imaging findings in dogs with nerve root signature associated with cervical intervertebral disc herniation». Journal of Veterinary Internal Medicine, 38(2), 1111-1119. doi:10.1111/jvim.16982
O’Neill, D. G., Meeson, R. L., Sheridan, A., Church, D. B. y Brodbelt, D. C. (2016). «The epidemiology of patellar luxation in dogs attending primary-care veterinary practices in England». Canine Genetics and Epidemiology, 3:4. doi:10.1186/s40575-016-0034-0
Whitwam, L. (2021). The Dachshund Handbook: For Standard & Miniature Dachshunds. Recomendado por el Health Committee del Dachshund Breed Council (Reino Unido).
«Analgesics Toxicity». Merck Veterinary Manual. merckvetmanual.com

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