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Castrar o esterilizar a un teckel: cuándo esperar y por qué

Teckel de pelo largo chocolate tumbado en una alfombra junto a una cinta métrica

Tienes un cachorro de teckel, un veterinario que te propone operarlo a los seis meses y una búsqueda en internet que te dice que ni se te ocurra antes de los dos años. Entre una cosa y otra hay una espalda que en esta raza ya parte con desventaja, y la sensación incómoda de estar decidiendo algo que no tiene vuelta atrás. Castrar o esterilizar a un teckel tiene pros y contras reales, y la edad a la que se hace pesa más que en casi cualquier otra raza.

Lo que no vas a encontrar aquí es una fecha mágica, porque no existe. Lo que sí hay son datos suficientes para que esa fecha no la marque la costumbre.

En 30 segundos

  • En teckels, los estudios asocian la esterilización con más hernia discal, sobre todo cuando se opera antes de los 12 meses.
  • En las hembras el riesgo extra se ve también cuando se operan después del año; en los machos castrados tarde, no se ha demostrado.
  • Sin plan de cría ni motivo médico, no hay prisa: la franja de los 12 a los 24 meses es la que se discute con el veterinario.
  • Una hembra entera tiene sus propios riesgos, como la piometra, que es una urgencia: al veterinario en cuanto aparecen las señales.

Esterilizar a un teckel y su espalda: lo que dicen los estudios, con sus peros

La hernia discal (IVDD) es el problema de salud que define a la raza: en la encuesta británica DachsLife 2015, con 2.031 teckels, un 15,7 % tenía un diagnóstico veterinario. Si aún no conoces cómo funciona, empieza por la guía de la hernia discal (IVDD) en el teckel; aquí nos quedamos con su relación con el quirófano.

En esa misma encuesta, el 20,9 % de los teckels esterilizados había tenido IVDD, frente al 9,1 % de los enteros. Al ajustar por edad y variedad la diferencia se encoge, pero sigue ahí: los enteros tenían algo menos de dos tercios de las probabilidades de hernia que los operados (Packer et al., 2016).

20,9 % frente a 9,1 %

Teckels con hernia discal entre los esterilizados y entre los enteros, sin ajustar, en una encuesta a dueños de 2.031 perros.Encuesta DachsLife 2015

Ahora, los peros, que los propios autores ponen por escrito. Es una encuesta a dueños, no un ensayo. Y treinta de esos perros se operaron después de su hernia, precisamente para no criar con ellos: ahí no fue la operación la que trajo la hernia, sino al revés. Aun así, de los 229 esterilizados con IVDD, el 86,9 % se había operado antes del primer episodio. La relación existe; la causa no está demostrada.

Un segundo análisis de los mismos datos separó machos y hembras y miró la edad de la operación en 1.073 teckels de entre 3 y 10 años (Dorn y Seath, 2018).

Ojo si lo lees en el original: el resumen, el texto y la tabla no dan las mismas cifras para los machos, y el resumen etiqueta dos de ellas como comparación con los operados tarde cuando en la tabla son con los enteros. Aquí van las cifras de la tabla 5 del artículo.

Riesgo de hernia discal según sexo y edad de la operación, comparado con teckels enteros del mismo sexo, salvo en las filas de precoces frente a tardíos (estudio de 2018 sobre la encuesta DachsLife 2015)
Hembras esterilizadas, en conjunto 1,81 veces (intervalo 1,28-2,54). Diferencia clara.
Hembras operadas antes de los 12 meses 2,12 veces (1,44-3,11). Diferencia clara.
Hembras operadas a los 12 meses o después 1,55 veces (1,04-2,30). Diferencia clara.
Hembras precoces frente a tardías 1,37 veces (0,93-2,01). Sin diferencia demostrada.
Machos castrados, en conjunto 1,38 veces (0,98-1,93). Al borde, sin diferencia demostrada.
Machos castrados antes de los 12 meses 1,54 veces (1,07-2,22). Diferencia clara.
Machos castrados a los 12 meses o después 1,12 veces (0,70-1,78). Sin diferencia demostrada.
Machos precoces frente a tardíos 1,38 veces (0,96-1,99). Al borde, sin diferencia demostrada.

Fuera de la raza, un estudio con 43.517 perros de todo tipo en Estados Unidos encontró la misma dirección en las hembras esterilizadas, con un intervalo tan ancho que solo sirve como pista, y nada claro en los machos (Wee y Nin, 2025). Todos estos estudios cuentan lo que contestan los dueños, y ninguno siguió a los perros desde cachorros.

Y no todos coinciden: un estudio de 2020 con los historiales de 658 teckels de un hospital veterinario universitario de California no vio más problemas de disco en los operados de ningún sexo, aunque en esa población más de la mitad de los machos enteros ya los tenía. Con eso hay que decidir, porque es lo que hay.

Si todavía estás eligiendo cachorro, el sexo también entra en esta cuenta: lo explica la guía de qué cambia entre macho y hembra.

Antes de los 12 meses, entre los 12 y los 24, o después: qué edad deja menos riesgos abiertos

La pauta que se da para muchas razas pequeñas, operar en torno a los seis meses, es una costumbre general, no una conclusión sacada de estudios con teckels. En el teckel, lo que se ve en los estudios va en otra dirección. El club británico de la raza no recomienda esterilizar antes de los 12 meses salvo que haya un beneficio médico claro, y añade que esperar a los 18-24 meses puede merecer la pena para reducir el riesgo de hernia.

Ese consejo se apoya en sus encuestas a dueños. La de 2018 es una encuesta sin revisión por pares: el club publica sus resultados, pero no han pasado por una revista científica.

Entre los teckels de 3 a 10 años, los operados antes de los 24 meses tenían 2,44 veces las probabilidades de haber tenido un episodio de IVDD; por sexos, 1,79 en los machos y 4,04 en las hembras. El mismo club cuenta que, a los 4-5 años, el 25 % de los operados antes de los seis meses había tenido un episodio, frente al 7 % de los enteros.

Estas cifras son razones de probabilidades y las de la tabla anterior son razones de riesgo: no se pueden poner una al lado de la otra ni traducirlas a «el doble» sin más. Lo que sí hacen todas es apuntar en la misma dirección. Con eso, y sin olvidar el estudio que no lo ve, se puede ordenar la decisión:

  • Antes de los 12 meses: es la franja con peores datos en los dos sexos. Sin un motivo médico, cuesta justificarla con estos números.
  • Entre los 12 y los 24 meses: en los machos, el análisis por sexos de la encuesta de 2015 ya no encuentra un riesgo extra demostrado. En las hembras se reduce, pero no desaparece.
  • Después de los 24 meses: la encuesta de 2018 apunta a que esperar más ayuda, sobre todo a las hembras, con menos solidez que lo anterior.
  • No operar: evita ese riesgo extra en la espalda, pero en la hembra abre otros, que van en la sección siguiente.

Esto es una lectura prudente de los datos, no una pauta médica, hecha por alguien que no es veterinaria pero ha leído estos estudios más veces de las que admitiría: sin plan de cría y sin indicación médica, los datos no dan ninguna razón para operar antes del año.

En un macho, a partir de ahí la espalda pesa menos en la decisión. En una hembra la balanza es más fina, porque esperar también tiene un coste. En los dos casos, la fecha se decide con el veterinario que conoce a tu perro, con los números delante.

Hembra: lo que se gana con la operación y lo que se arriesga sin ella

Una teckel tiene su primer celo entre los 6 y los 18 meses, muchas veces entre los 9 y los 12, y luego lo repite cada seis a diez meses. Cada celo dura unas tres semanas, y durante hasta cuatro hay que vigilarla de cerca: atada en el paseo, lejos de machos enteros y con algo de paciencia con las manchas. Es manejable, pero conviene saber dónde te metes antes de decidir esperar.

El argumento médico de peso a favor de esterilizar es la piometra, una infección del útero que puede ser mortal. Puede aparecer a cualquier edad, aunque el riesgo sube a partir de los seis años, y suele dar la cara entre cuatro y ocho semanas después del celo. Esterilizar con extracción del útero la evita.

4 a 8 semanas

Después del celo: es cuando suele aparecer la piometra en una perra entera, y por eso esas semanas piden ojo.PDSA, Pet Health Hub

El otro argumento son los tumores de mama. La cifra que se repite viene de datos antiguos y poco sólidos: esterilizar antes del primer celo deja el riesgo en torno al 0,5 % del de una perra entera, y hacerlo después del primero, en torno al 8 %; luego el efecto se diluye. Esa protección máxima exige operar antes del primer celo, justo cuando la espalda sale peor parada.

El club británico de la raza sostiene que el teckel tiene pocos tumores comparado con otras razas. En los de mama, sin embargo, hay estudios que lo sitúan por encima, con entre un 2 y un 4 % de hembras adultas afectadas.

Hay más piezas en la balanza. La esterilización reduce el riesgo de diabetes en la perra y acaba con los embarazos psicológicos, pero se asocia con algo de incontinencia urinaria (en torno a un 9 % en perras de menos de 20 kilos, según un manual veterinario de la raza) y con más riesgo de hipotiroidismo. Y es cirugía abdominal con anestesia general, bastante más que la castración de un macho.

Piometra y postoperatorio: cuándo llamar sin esperar

Dos situaciones no admiten esperar al lunes: una posible piometra en una hembra entera y un postoperatorio que se tuerce.

Llama ya, aunque sea domingo, si tu perra entera, entre cuatro y ocho semanas después de un celo, bebe mucho más de lo normal, está decaída, come mal, vomita, tiene la tripa hinchada, se desploma o le sale flujo con pus o sangre por la vulva. Si el cuello del útero está cerrado no habrá flujo, y es la forma más peligrosa: la falta de flujo no tranquiliza.

Tras la operación, llama a la clínica en cuanto lo notes si la herida se abre, sangra o supura, si vomita, tiene las encías pálidas o respira con esfuerzo, si pasadas 24 horas sigue sin comer ni beber o si llora al moverse.

El resto de situaciones que justifican coger el coche están en qué es una urgencia en un teckel.

Macho: marcaje, escapadas y lo que la castración no garantiza

En el macho, la castración es una operación más sencilla y con menos complicaciones, porque los testículos están fuera del abdomen. Lo que más se le pide es conducta, y ahí conviene ajustar expectativas.

El marcaje dentro de casa, la monta y las escapadas detrás de una perra en celo bajan mucho en una parte de los perros y a la mitad en otra, pero alrededor de un 20 % de los castrados sigue marcando. Si es tu caso, la guía de marcaje y pis dentro de casa tiene el resto del trabajo.

Con la agresividad, el efecto es más pequeño. La castración reduce algo la agresión hacia perros desconocidos y la territorial, y solo en una minoría de casos; el resto de agresiones no cambian. Si tu teckel gruñe o muerde por miedo o por defender su comida, el quirófano no lo arregla, y la guía sobre si tu teckel gruñe o muerde te sirve más.

En salud, la castración elimina los problemas de testículo y reduce el aumento de tamaño de la próstata, que es frecuente en machos mayores.

A cambio, un manual veterinario de la raza recoge más riesgo de cáncer de próstata, de rotura de ligamento cruzado y de diabetes en castrados, con datos de perros en general; en el estudio californiano, los problemas de ligamento y articulación casi no aparecieron en teckels, operados o no. Con la espalda, ya lo has visto: el problema se concentra en la castración antes del año.

Lo que esterilizar no arregla, y lo que cambia sin pedir permiso

El cambio más fácil de prever es el peso. Los perros esterilizados tienen más tendencia al sobrepeso, sobre todo en los dos primeros años tras la operación, y en un teckel cada kilo de más acaba en la espalda.

A Trufa, que está esterilizada, se le notó en las ganas de comer, y acabó en un pienso más ligero. Cómo ajustar la ración está en qué pienso darle después de esterilizar, y para afinar los gramos tienes la herramienta para calcular la ración de tu teckel.

El pelo también puede cambiar: más fino, más esponjoso y con más tendencia a los nudos, sobre todo en el pelo largo y cuando se opera pronto. Es una cuestión estética que no le duele, y lo que implica para el cepillado según cada manto está en cómo cambia el pelo del teckel.

Mito: «Cuando lo castre se calmará.»

Lo que pasa de verdad: Lo que baja es la conducta sexual: marcaje, monta, escapadas. La energía, la ansiedad cuando se queda solo y las ganas de ladrar al cartero siguen en su sitio, porque no dependen de las hormonas sexuales.

Esperar, ovariectomía, vasectomía o implante: alternativas y lo que se sabe de ellas

La esterilización clásica en la hembra retira ovarios y útero. Existen otras opciones, y cada una conserva o retira cosas distintas:

  • Ovariectomía: se quitan solo los ovarios, con una incisión pequeña y a veces por laparoscopia. Menos anestesia y menos riesgo quirúrgico, pero hormonalmente es lo mismo que la esterilización clásica. Apenas hay casos descritos de piometra después.
  • Histerectomía conservando los ovarios: impide la gestación, pero la perra sigue teniendo celo, conducta de celo y sus hormonas.
  • Vasectomía: el macho queda estéril unos 45 días después, mantiene la testosterona y su conducta sexual no cambia.
  • Castración química: un implante o un tratamiento que baja la testosterona mientras dura su efecto, sin cirugía.
  • No operar: en un macho que vive con perros castrados o con hembras esterilizadas, y con un dueño atento a las perras en celo del barrio, es una opción razonable.

La pregunta del millón es si las técnicas que conservan las hormonas protegen la espalda. Tiene lógica pensarlo, pero no hay ningún estudio en teckels que lo haya medido, y no todas las clínicas las ofrecen. Si te interesan, pregunta sin miedo y sin esperar un sí rotundo.

Cómo llegar a la consulta con las preguntas hechas

La decisión se toma con el veterinario, pero se toma mejor si llegas con la tabla y con estas preguntas apuntadas. Si aún buscas clínica, te sirve la guía para elegir veterinario para un teckel.

  • ¿Hay un motivo médico para operar ya, o es una recomendación general?
  • ¿Qué edad me propone y por qué, sabiendo lo que se ha visto con la espalda del teckel?
  • ¿Qué técnica usa: esterilización clásica, ovariectomía, laparoscopia?
  • ¿Incluye analítica previa, qué anestesia usa y cómo se controla el dolor después?
  • ¿Cuándo es la revisión de los puntos y a quién llamo si algo va mal un domingo?
  • Si espero, ¿qué señales de la hembra me tienen que hacer volver antes?

Si adoptas, puede que la decisión ya esté tomada. La Ley 7/2023 no obliga a esterilizar a los perros con familia; sí exige evitar su reproducción incontrolada, y la esterilización obligatoria antes de los seis meses es solo para gatos.

Pero los centros públicos y las entidades de protección deben entregar a perros, gatos y hurones esterilizados o con un compromiso de esterilización si aún no tienen edad o condiciones para operarse. Pregunta qué plazo admite ese compromiso; las protectoras de teckel en España suelen conocer bien la raza. Algunos contratos de criador también exigen la operación, así que inclúyelo en las preguntas que hacer al criador.

Castrar o esterilizar a un teckel: las preguntas antes de pedir cita

¿A qué edad se puede castrar a un teckel?

Técnicamente, desde muy pronto. Con los datos de la raza, sin motivo médico, lo prudente es no hacerlo antes de los 12 meses y hablar con el veterinario de la franja entre los 12 y los 24.

¿Es bueno castrar a un teckel macho?

Reduce el marcaje, la monta y los problemas de próstata y testículo. Antes del año se asocia con más hernia discal; después, en el análisis británico por sexos, no se demostró ese riesgo extra.

¿Esterilizar protege o daña la espalda?

No la protege. La mayoría de los estudios en teckels asocian la esterilización con más hernia discal, sobre todo antes del año y en hembras, aunque no demuestran que sea la causa y uno con historiales clínicos no lo vio.

¿Engordan más los teckels esterilizados?

Tienden a hacerlo, sobre todo en los dos primeros años. Se controla pesando la ración, y la guía del pienso para perro esterilizado explica cómo.

¿Cambia el carácter después de esterilizar?

Cambia la conducta ligada a las hormonas sexuales. El carácter de fondo, los miedos y la energía siguen siendo los suyos.

¿Es obligatorio esterilizar a mi perro en España?

No, si es un perro con familia. La ley obliga a evitar que críe sin control, y las protectoras deben entregar los perros esterilizados o con compromiso de hacerlo.

¿Cuánto cuesta castrar a un teckel?

Depende de la clínica, del peso y del sexo, y en la hembra suele ser más caro porque es cirugía abdominal. Pide un presupuesto que incluya analítica previa, anestesia, medicación y revisión de los puntos.

¿Cómo reconozco una piometra?

Semanas después del celo, la perra bebe mucho, está apagada, come poco y puede tener flujo por la vulva o no tenerlo. Es una urgencia: llama al veterinario en cuanto lo notes, sin esperar a mañana.

Un teckel no se opera dos veces. Por eso merece la pena darle a la fecha más vueltas que a la cita: llegar con los números, escuchar al veterinario y salir con una decisión que sepas explicar dentro de cinco años, cuando esa espalda tenga un día malo o no lo tenga.

No soy veterinaria: esto es lo que he aprendido leyendo los estudios con calma y conviviendo con una teckel esterilizada. Si tu perra, semanas después de un celo, bebe mucho más, está decaída, rechaza la comida o le sale flujo por la vulva, es una urgencia: llama en cuanto lo notes, aunque sea domingo. Y si después de la operación la herida se abre o supura, vomita o pasadas 24 horas sigue sin comer ni beber, llama a la clínica sin esperar. El momento de operar lo decides con tu veterinario; si su respuesta no te convence, pide una segunda opinión.

Para seguir cuidando esa espalda:
– Las señales de dolor que un teckel intenta disimular
– Obesidad en el teckel y por qué la nota la columna
– Todo sobre la salud del teckel

Fuentes consultadas

Packer, R. M. A., Seath, I. J., O’Neill, D. G., De Decker, S. y Volk, H. A. (2016). «DachsLife 2015: an investigation of lifestyle associations with the risk of intervertebral disc disease in Dachshunds». Canine Genetics and Epidemiology, 3:8. doi:10.1186/s40575-016-0039-8
Dorn, M. y Seath, I. J. (2018). «Neuter status as a risk factor for canine intervertebral disc herniation (IVDH) in dachshunds: a retrospective cohort study». Canine Genetics and Epidemiology, 5:11. doi:10.1186/s40575-018-0067-7
Hart, B. L., Hart, L. A., Thigpen, A. P. y Willits, N. H. (2020). «Assisting Decision-Making on Age of Neutering for 35 Breeds of Dogs: Associated Joint Disorders, Cancers, and Urinary Incontinence». Frontiers in Veterinary Science, 7:388. doi:10.3389/fvets.2020.00388
Wee, C. y Nin, D. Z. (2025). «Demographic and lifestyle characteristics impact lifetime prevalence of owner-reported intervertebral disc disease: 43,517 companion dogs in the United States». Journal of the American Veterinary Medical Association. doi:10.2460/javma.24.08.0553
Dachshund Health UK. «Neutering» y «Further analysis of neutering data» (análisis de la encuesta DachsLife 2018), consultadas el 18/10/2026. dachshund-ivdd.uk
Lefebvre, S. L., Yang, M., Wang, M., Elliott, D. A., Buff, P. R. y Lund, E. M. (2013). «Effect of age at gonadectomy on the probability of dogs becoming overweight». Journal of the American Veterinary Medical Association, 243(2), 236-243. doi:10.2460/javma.243.2.236
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ASPCA Spay/Neuter Alliance. «Post-operative instructions» (instrucciones tras la esterilización para perros con familia). aspcapro.org
Ley 7/2023, de 28 de marzo, de protección de los derechos y el bienestar de los animales. BOE n.º 75, de 29 de marzo de 2023, artículos 23, 26, 44 y 58. boe.es
Whitwam, L. (2021). The Dachshund Handbook: For Standard & Miniature Dachshunds. Recomendado por el Health Committee del Dachshund Breed Council (Reino Unido).
Dehasse, J. (2011). Le teckel. La Griffe, colección «Mon chien de compagnie».

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